Nuestra casa de espiritualidad acogió los ejercicios espirituales anuales, del 1 al 10 de septiembre, dirigidos en esta ocasión por el padre jesuita David Guindulain.
Este año han participaron 29 personas religiosas y laicas de 6 congregaciones: Dominicas de la Presentación, Hermanas Hospitalarias, Hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos, Religiosas Calasancias, Religiosas de la Asunción y Oblatas del Santísimo Redentor.
Se ha generado un clima de recogimiento, de silencio, de reflexión que ha servido, como esperábamos, para conseguir un tiempo para unificar el corazón, el cuerpo y la mente hacia Dios y disponerse a vivir en su Presencia que late en todas las cosas.
Siguiendo el hilo de la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, ha sido un trabajo de exposición de los puntos en dos momentos del día con ayuda de las lecturas que nos han guiado en la reflexión, en el crecimiento personal, interno…
Las participantes han valorado positivamente la experiencia, las exposiciones y la orientación de David que les ha servido, dicen, de «guía provechosa» en estos días.
«Contemplo la belleza física y espiritual de mi persona. Reconozco que lo que me hace maravilloso/a es el Espíritu de Jesús en mi corazón. Amo a Dios por quien es y me amo tal como soy. Su gloria es que yo viva y de vida (Lc 1, 46-55). Por esto digo: ‘Tomad, Señor, i recibir…'».